Hay sesiones que se sienten como volver a casa. Eso nos pasa cada vez con Ainara y David, con quienes ya compartimos uno de los momentos más bonitos de sus vidas: su boda. Verlos ahora, esperando a su bebé, fue como cerrar un círculo… o quizás abrir uno nuevo.

Elegimos Calblanque, ese trocito de paraíso del parque regional de Murcia que nunca decepciona. Su luz suave, sus senderos dorados, sus playas salvajes… tienen algo mágico, casi silencioso, que invita a respirar despacio y sentir.



Siempre que hacemos fotos a parejas como ellos, nos damos cuenta de lo afortunados que somos: no solo hacemos fotos, acompañamos a las personas en sus momentos más importantes.







